miércoles, 1 de febrero de 2017

QUIERO BATIR LAS MARCAS DE MIS ANTEPASADOS

Por Juan Pablo Plata.


Decir mentiras sin que se note: porque da para mucho.

Respirar 550 millones de veces, es decir, llegar a los 70 años, al menos.

Inyectarme un millón de inyecciones esmeriladas de Tramal 100 milímetros y gozármelas oyendo boleros, tangos y operas de todos los tiempos.

Ganar tres veces la lotería, una más que mi abuelo Pablo Emilio Figueroa y derrochar la plata otra vez en pésimos negocios, apostando a otras cosas y para reabrir también un café llamado Alférez o el otro llamado Minino con mesas lustrosas de billar, gallera y juegos de azar donde pueda ganar con mucha y cuidadosa trampa las almas de los demás, como si fuera el demonio.

Quiero sacar un pez Marlín en Salinas, Ecuador, de 400 kilos como el que sacó Fernando Plata, mi papá, con quien no hablo hace más de diez años.

Quiero ser mejor persona que mi padre y el padre de mi madre. Porque la cagaron mucho y me va quedar fácil.

Esto, para comenzar, es lo que quiero hacer para superarlos y no conformarme con contárselo ustedes.

Hay que hacer mejor o peor las cosas que los antepasados. La gracia está en superarlos.

viernes, 6 de enero de 2017

El mal de las fronteras

Por Juan Pablo Plata

Dicen que fueron las últimas palabras escritas por Antonio Machado:
«Estos días azules y este sol de la infancia.»
No hay en ellas una última voluntad
De apetito llena que repetiría el gozo
De lo más amado o deleitoso
Que en la vida mísera conoció.
No hay premonición.
Solo mirada en lontananza y para dentro del alma,
Para encontrar en el astro leonado los días de chico que ya se le han ido.
Era un vez más la impresión de la vista
Y su memoria sensible con el color,
Cerca de la frontera de sus toros, del antiguo Al-Ándalus dejado atrás,
pero con los ojos puestos en otro lado donde los Gallos son todos rojos.

Pienso a ratos en Stefan Zweig inmolándose en Brasil.
Con grandes plazos recuerdo a Walter Benjamin matándose en España,
Pero siempre y muy seguido, veo a Machado, que ha cruzado a Francia,
A salvo, 
Solo para morir.

martes, 20 de diciembre de 2016

Reseña

Rebelión de los oficios inútiles
Daniel Ferreira
Alfaguara, 2015.
Premio Clarín de Novela de 2014.

Por Juan Pablo Plata.

En el fondo y en la superficie del conflicto armado colombiano siempre han estado: 

1. La falta de participación y representación política de muchos sectores sociales.
2. La censura, es decir, la falta de la libertad de expresión en varias gradaciones entre la población civil y en los medios de comunicación tradicionales y alternativos. 
3. La desposesión de la tierra por el Estado, entes privados y grupos armados de sus dueños originarios e históricos.
4. Las necesidades básicas no cubiertas en una democracia en las clases menos favorecidas en el campo y en la ciudad, esto es, lo que muchos llaman una grave falta de justicia social. 
5. La aún no consolidada separación entre el Estado y las organizaciones religiosas.
6. La violencia promovida por la defensa de ideologías locales y foráneas que se adaptan a la idiosincrasia local.
7. La impunidad ante crímenes de Estado y en crímenes cometidos por ciudadanos de múltiples extracciones sociales.

Porque si un ciudadano vive en una república democrática y capitalista, lo mínimo que espera es que la propiedad privada y la vida sean sagradas, protegidas y preservadas por todos, además del Estado.

Rebelión de los oficios inútiles de Daniel Ferreira trata, entre otras cosas, del padecimiento de los sietes puntos anteriores en un pueblo donde circula el periódico La Gallina Política. Medio impreso en que se denuncian abusos, asesinatos y robos a la propiedad de la tierra por parte del Estado -representado en la fuerza pública y en las tres ramas del poder de una democracia demasiado imperfecta- y personas y organizaciones privadas contra los ciudadanos colombianos durante la cruenta época del marco especial del Estado de Sitio (1969), además de antes y después de éste. 

Como si su irritación ante la iniquidad y el pulso narrativo fueran en ascenso, el autor ha escrito la tercera novela de una proyecto narrativo de pentalogía (infame) sobre la violencia en Colombia después de las laureadas y también bien logradas La balada de los bandoleros baladíes y Viaje al interior de una gota de sangre

Ahora bien, no es la novela de Ferreira un panfleto. En ella se da cuenta muy bien de los efectos que tiene la Historia en las individualidades de un pueblo en que algunos querían defender la propiedad, la familia y la tradición (Pero sin respetar la ley y tener reciprocidad con los demás) y otros querían sentir de verdad que vivían en una democracia y que por esto la propiedad de la tierra, las ideas y sus vidas, me repito, iban a ser atesoradas como dicta la letra muerta de la legislación. 

Entre los personajes más significativos de la novela tenemos a Ana Dolores Larrota. Ella es una líder social  que acaba como muchos han acabado en Colombia: condenados sin juicio en una cárcel o asesinados por luchar por los derechos de terceros. Todo porque Ana a pesar de su desconexión con bandos e ideologías políticas luchaba en vida por las reivindicaciones sociales y la futura eliminación de los adversos asuntos de los siete puntos enunciados arriba.

Quedo atento, junto a otros lectores, a las dos futuras entregas de la pentalogía. Sin embargo, uno desearía que estas ficciones no tuvieran un reflejo real en el pasado de ningún país. Como quien dice que uno anhelaría que las novelas de Ferreira no fueran más que la cosecha de una portentosa imaginación antes que el resultado de una juiciosa investigación del pasado siniestro y ruinoso de una nación desigual, plagada de desplazados, viudas, huérfanos, entre otras víctimas, donde los beneficios de la democracia y el capitalismo aún no se despliegan para todos.

Rebelión de los oficio inútiles es una novela necesaria para ahondar en las raíces del conflicto armado colombiano; un libro útil para los tiempos que corren en que parece que Colombia se acerca a la paz.

(También sería muy provechoso que toda la pentalogía se editara en bloque o completa en Colombia)

viernes, 21 de octubre de 2016

jueves, 13 de octubre de 2016

Sobre el asunto de Bob Dylan. Premio Nobel de Literatura de 2016.

Sobre el asunto de Bob Dylan. Premio Nobel de Literatura de 2016.

Por Juan Pablo Plata.
Según muchos comentaristas desinformados, la literatura no viene de, ni tiene nada que ver con los primeros aullidos y articulaciones del lenguaje por parte del homo sapiens y sus antecesores en la línea evolutiva de la especie. 
¿No tienen idea de la tradición oral por la que va cantada y hablada la literatura desde hace mucho?
¿Qué son los versos del cante jondo andaluz, la cumbia o el vallenato? 
¿Solo lo escrito es literatura?
Ve. Piensan rarísimo o están desinformados.
No sean marcianos. La literatura está en todo. Cuando tengan tiempo lean a Alfonso Reyes: La experiencia literaria. 
Dylan ha cantado, escrito y pintado. ¿Y por esto no podía ser premiado?, ¿debía ser un especialista?

Felicidades, señor Dylan.